Ya no siento que me ahoga la nostalgia y me encuentro cansado de llorar. Ya no importará más quien gane. No quiero de esta fuerza escapar. Volaré por las estrellas una a una en el brillo de tu cara y tu mirar. Pediré al Sol que toda mi fortuna sea un rayo perdido en alta mar. Sin saber que no me vale. Sin saber que no me sirve. Ahora siento que llegó el día,
que tengo ganas de vivir, de atravesar los muros y ruinas que aunque pase el tiempo están ahí, y florecer como un hombre nuevo sin miedo a las tragedias por venir. Regalarle a la vida todo el fuego de tus ojos y tus ansias de vivir. (Iba vestida la aurora con rayos de Sol y en los cabellos prendida llevaba una flor)